Para que la participación sea una realidad en las organizaciones se requiere un nuevo tipo de inteligencia: inteligencia de las mutuas interdependencias de los procesos, de las funciones; inteligencia coordinadora de las interdependencias obvias del quehacer humano empresarial; inteligencia para la coordinación integrada de las personas. Alguien en la organización puede facilitar la visión de la trama entretejida de las tareas que producen el resultado final; alguien que comprenda la mutua reciprocidad de las partes para conformar el todo puede generar circunstancias para un nuevo modo de administrar, de dirigir y de guiar el desarrollo del potencial humano; alguien que confíe en el ser humano puede liberar su potencial creativo.…