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La triple estructura del ser humano como fundamento para el liderazgo I

Con el fin de sentar las bases que fundamenten la formación del hombre y, consecuentemente, la del líder, hemos de comprender al ser humano como una totalidad integrada por una estructura biológica, una estructura psicológica y una dimensión trascendente. En este artículo avanzaremos hasta la estructura psicológica en sus manifestaciones anímicas del pensar y el sentir; La voluntad, que es parte también de su psiquismo y la estructura trascendente serán explicadas en otro artículo.

Estructura biológica del ser humano

En su aspecto  biológico  el  ser humano ha evolucionado adquiriendo y desarrollando estructuras y funciones cada vez más complejas, las que le han permitido, poco a poco, expresar un psiquismo en el que la conciencia se manifiesta; es así que como ser biológico está constituido por tres subsistemas bien diferenciados pero que en orden a constituir la salud y armonía biológica del mismo, actúan en conjunto e interrelación como soporte de sus manifestaciones psíquicas y anímicas; ellos son: el subsistema cefálico nervioso, el subsistema circulatorio respiratorio y el subsistema metabólico motor.

Subsistema Cefálico Nervioso

El subsistema cefálico nervioso es el soporte biológico para el pensar propiamente dicho, específicamente en sus funciones puramente intelectuales de análisis y de establecimiento de relaciones lógicas entre hechos y situaciones aparentemente aisladas. Su asiento principal está en el cerebro, pero igualmente se irriga a través de todo el organismo tanto por medio del sistema nervioso central como por el autónomo o periférico; el primero maneja las funciones orgánicas conscientes mientras el segundo se ocupa de la vida inconsciente o refleja. La unidad básica del sistema nervioso es la neurona, célula a través de la cual se transmite todas las informaciones, bien sea de los órganos hacia el cerebro o de este hacia aquellos; la neurona tiene también función de interconexión.

Algo bien distintivo de la neurona reside en el espacio de intercomunicación con otras. A este evento llamado sinápsis, concurren las diferentes informaciones que en un momento dado actúan en el organismo vía sistema nervioso y allí se define cuál información es procesada y cuál es negada o desviada de su intención o efecto original. Pareciera pues que hubiese un margen de libertad de elección para orientar informaciones consecuentes con la disposición psicológica del individuo en un momento dado.

En el cerebro están representadas todas las funciones psíquicas y fisiológicas del organismo pero lo más significativo de aquel es que la información proveniente del mundo exterior le es captable por medio de los órganos de los sentidos, los que podemos considerar como la verdadera expresión del sistema nervioso sensorio. En este sentido podemos considerar el cerebro en parte como una extensión de los órganos sensoriales. A través de los sentidos el hombre capta el mundo circundante que le llega en forma de luz, color, sonidos, olores, sabores y texturas, y son los sentidos los que le proveen de información cuantificable y ponderable según las lógicas propias de un modo de pensar racional, analítico y puramente intelectual.

La base biológica para el pensar lógico-racional es, pues, el sistema neuro-sensorio y es la posibilidad que tienen los órganos de los sentidos de proveer información confiable, lo que permite establecer relaciones objetivas con el mundo circundante; el pensar lógico-racional facilita al ser humano captar sensiblemente el mundo y por ende establecer las leyes (descubrirlas, mejor) que regulan las relaciones entre las  cosas  y que definen las relaciones de causa-efecto entre ellas; de aquí surge el concepto que relaciona, de modo causal, las cosas y los hechos en el mundo material. Podrían, existir otro tipo de relaciones más profundas entre las cosas que aparecen en el horizonte sensible, quizá más sutiles, pero al pensamiento racional esto no le preocupa y no es su objeto propiamente dicho; sólo le interesa aquello que es posible medir, cuantificar, pesar, etc., es decir, aquello que es evidente a todos los que posean los órganos sensorios sanos y manejen o comprendan la racionalidad que en la relación se halla establecida. Esta es la base para el pensar científico y para la construcción de la ciencia, es también el fundamento de la racionalidad de la eficiencia, sobre todo, cuando se aplica a las disciplinas cuantitativas y exactas.

Gracias a esta inmensa posibilidad del sistema nervioso central y de sus órganos de mediación (los sentidos), en la época actual, la ciencia ha dado saltos inmensos en su desarrollo y se podría decir, aunque con reserva, que cada día domina, en mayor extensión, la naturaleza.

Subsistema  Rítmico-Respiratorio y Circulatorio

Es el segundo constitutivo de la estructura biológica del ser humano, su centro se halla en la zona media del cuerpo humano y corresponde a lo que se identifica como organismo respiratorio y organismo circulatorio. La respiración es algo necesario al hombre para mantener activo su proceso vital y, de un modo sutil, es un intercambio con el mundo externo: a través de ella no sólo expresa su reacción a la percepción del mundo en torno sino que también emerge a su conciencia, sus propias emociones y situación anímica. La vida de los sentimientos anida en ella y se manifiesta en polaridades de emociones contrapuestas; ese flujo de inhalar y exhalar es el concomitante rítmico de procesos similares que se dan en el organismo a nivel biológico: actividad, descanso; sueño, vigilia; ingestión, digestión; sístole y diástole, etc. La vida biológica funciona en el marco de la actividad rítmica y cuando esta se rompe sobreviene la enfermedad y la muerte. También el psiquismo requiere de fundamentos biológicos rítmicos, como el sueño y la vigilia, la actividad y el descanso para operar en términos normales. La naturaleza y el cosmos de igual manera están sujetos a parámetros de actividad rítmica que marcan aspectos tan significativos para la vida y la conciencia como son, por ejemplo, el día y la noche, el ritmo solar a través del año y de las constelaciones, el ciclo lunar y sus efectos en las mareas y en la menstruación femenina, el ritmo incesante de las estaciones y la temperatura a lo largo del año.

La respiración desde el punto de vista fisiológico pone en contacto y en circulación los átomos de oxigeno con la sangre transportándolos a través de ella a las diferentes células de nuestro organismo, de este modo, todo nuestro organismo recibe la influencia externa y a su vez se comunica con el mundo externo mediante los procesos de exhalación.

En los puntos en que aire y sangre, aire y nervio, se comunican, surgen sentimientos y emociones mediando la actividad rítmica que define el momento en que se halla tal expresión. Es así como al observar al ser humano nos damos cuenta que el sentimiento se manifiesta en forma peculiar e individual y se transforma, cambia y se mueve, de acuerdo a las experiencias y situaciones anímicas personales.

El doctor Husemann (1975, 271-275) dice: “si la representación y, por tanto, el pensamiento tiene su fundamento corporal en los procesos del sistema nervioso, con su remate en los órganos sensoriales, la relación del sentimiento con la corporeidad debe buscarse en el ritmo vital, que tiene su centro en la actividad respiratoria y va unida a esta”. También Husemann dice que es en la respiración y en la actividad cardíaca, con sus ritmos diferentes, donde el ser humano se procura un encuentro consigo mismo y que el resultado de dicho encuentro es el sentimiento.

Subsistema Metabólico-Motriz

Es el tercer subsistema del organismo humano y tiene como uno de sus fines principales generar la energía necesaria para la actividad y el movimiento de los diferentes constitutivos del mismo, especialmente la estructura muscular. El alimento introducido en el organismo se desestructura y se transforma en sustancias necesarias para el mantenimiento de la vida, para la reparación y construcción de nuevos tejidos, huesos, plasma, etc. El proceso metabólico, si bien tiene su centro en el sistema digestivo, se manifiesta en forma más cualificada en todo el organismo y específicamente a nivel celular. Podríamos pensar que todo el cuerpo hace su respectiva digestión y que cada una de las partes del organismo substrae del depósito común las sustancias necesarias para su adecuado funcionamiento y actividad. Aquí, en esa actividad conducente al mantenimiento de la vida y la intención del movimiento propio, subyace un elemento volitivo extensible a todas y cada una de las partes constitutivas de la corporeidad humana.

La voluntad según Steiner (citado en Husseman, 273) “se apoya en los procesos metabólicos ya que las sustancias se transforman y se oxidan en todas las partes y en todas las partes se genera y se produce calor”.

El substrato biológico de la voluntad es, pues, el metabolismo, pero este no lo debemos apreciar únicamente en relación con los procesos simples, también en funciones anímicas más elevadas como el pensar está presente. De este modo el pensamiento encaminado hacia un objetivo está siempre dirigido por la voluntad y las representaciones derivadas de este proceso tienen un elemento activo que sostienen energéticamente la actividad pensante orientada a ese objetivo.

Husemann, igualmente, dice que “la voluntad es el elemento de nuestra vida psíquica que está menos penetrado de conciencia” e invita a distinguir entre el objetivo de la voluntad que se halla concentrado en una representación y la voluntad misma, pues no es la representación de lo que queremos lo que desencadena el movimiento sino la voluntad misma

Para Steiner la voluntad que se apoya en los procesos metabólicos, no alcanza un grado de conciencia mayor que el totalmente confuso del sueño.

Gracias a que estos procesos metabólicos, que subyacen en la actividad física y en toda manifestación anímica, pueden manejarse “en forma de ensueño”, es decir con una relativa inconsciencia, el individuo puede ocuparse de las actividades propias del pensar lógico, analítico, e inclusive en estado de vigilia puede dedicarse a reflexionar sobre sus sentimientos.

Estos tres constitutivos del cuerpo humano son la base biológica para las manifestaciones psíquicas superiores del pensar, el sentir y el actuar, y constituyen el fundamento material sobre el cual se apoya el desarrollo del ser humano.

Estructura psicológica del ser humano

El ser humano, desde el punto de vista psíquico, esta constituido básicamente por pensamiento, sentimiento y voluntad. Esta triple estructura constituye el equipamiento psíquico con el cual él se enfrenta al mundo para aprehenderlo, transformarlo y constituirlo como parte integral de su ser. La educación verdadera debe integrar estos tres constitutivos del ser humano de modo que en cada una de sus manifestaciones se exprese el hombre y la mujer en plenitud; descuidar uno de ellos o destacar cualquiera no sólo da lugar a una personalidad empobrecida sino a una visión limitada y parcial del mundo y de las realidades que lo constituyen. El ser humano para alcanzar su pleno desarrollo debe expresar las potencialidades latentes en cada uno de estos constitutivos y no de forma aislada sino en forma tal que en cada uno de ellos se manifiesten explícita o implícitamente los demás. Cuerpo y psique no se pueden concebir como dos unidades separadas de la totalidad humana; por el contrario, son indivisibles, mutuamente influyéndose, aunque podría mencionarse que el trasunto de la corporeidad subyace en las manifestaciones y tendencias del psiquismo humano y personal. Así lo confirma la moderna medicina psicosomática.

El Pensar

El pensar como actividad anímica se considera una de las funciones superiores del psiquismo humano. A través del pensar el yo humano participa de la vivencia del mundo de las ideas  y experimenta  una relación  abstracta con sí mismo y con lo que le rodea. El asiento principal del pensar reside en el cerebro y se informa del mundo sensible a través de los órganos de los sentidos. Una de sus funciones principales es establecer relación entre las cosas observadas en el mundo fenoménico y derivar de allí los juicios y los conceptos consecuentes a la fijación del conocimiento. El proceso de su actividad se cierra al elaborar el razonamiento lógico por el cual establece relaciones de causalidad y de efecto entre los hechos observados y observables. El pensamiento, como lo dice Guitton (1980) citando a Blondel “ despierta originalmente la imagen de un peso (pensare) y se aplica con doble precisión a lo que para el sujeto es apreciado, comparado, sopesado, y a lo que en el objeto conocido es ponderado, equilibrado, adaptado, armonizado y unificado”.

Desde este punto de vista el pensamiento se aplica al mundo de lo inorgánico, al mundo de la materia y es válido para el quehacer científico. Es la ciencia basada en el objetivismo que substrae lo perceptible de las cosas y las ubica en dimensiones cuantificables, pesables y medibles. De ahí que sean los órganos de los sentidos el fundamento básico del proceso racional del pensar, pues ellos informan sobre el mundo en derredor y dicha información debe ser observada, que no interpretada, en igualdad de circunstancias por diferentes observadores que posean los órganos sensoriales en buen estado de salud y funcionamiento. Esta forma de pensar es prevaleciente hoy día y su origen se remonta a los griegos, teniendo su cumbre en siglo XV y XVI con el advenimiento del modo de pensar científico de nuestra época. Gracias a esta forma de pensar se ha logrado el alto desarrollo científico y tecnológico actual y el hombre ha podido sortear con solvencia relativa la solución a los diferentes problemas de orden material que afectan de un modo u otro la supervivencia y desarrollo del ser humano en el planeta. En el pensar, así descrito, el ser humano se halla en plena conciencia dada, especialmente, la objetividad del cual está revestido esta función psíquica.

El Sentir

El sentir como función anímica ocupa un espacio intermedio entre el pensar y la voluntad o el querer. Se expresa a través de las emociones, las que enmarcadas en polaridades permite al ser humano una manifestación de su individualidad asociada a diversos niveles de conciencia.

El soporte biológico del sentir se encuentra en el subsistema circulatorio-respiratorio; la organización de la vida rítmica en el organismo humano le confiere su alternancia entre grados diferentes y contrapuestos de la emoción. A través del sentir se expresan las emociones y los estados de ánimo, estos últimos como rasgos más permanentes en el tiempo.

Una de las características de la vida del sentimiento es su inestabilidad y continuo oscilar entre grados distintos de emoción, su fluctuar entre las polaridades opuestas de la misma; es así como se puede pasar de la simpatía  a la  antipatía, de la alegría a la tristeza, del llanto a la risa, etc. El organismo rítmico del ser humano está articulando esta fluencia y facilita, por su medio, la adecuación del ser humano a las diferentes percepciones y captaciones del mundo y las situaciones que le rodean; es también el modo en que el sujeto humano se construye y madura en el dialogo permanente de sí mismo con las circunstancias de su entorno.

En el sentir la conciencia prevaleciente se halla en estado de ensueño dado que el sentimiento que aflora a la conciencia es difícil de precisar por el individuo, o, mejor aún, la naturaleza del mismo no es asequible fácilmente para alguien que no tenga un profundo conocimiento de sí mismo; por lo general se disfraza de sentimientos distintos y a veces opuestos, y la magnitud y claridad del mismo se halla cubierta por una espesa o débil capa de velo que no trasluce su plena realidad. Podemos creer, en un momento dado, que estamos amando y quizá estemos, más bien, odiando en algún grado desconocido para nosotros, o el sentimiento real es compasión, o posiblemente estemos tratando de superar un sentimiento de inferioridad a través de nuestra vocación de amor, teniendo compensación con la subordinación o el sometimiento implícito del otro a nuestros deseos  y gustos. El amor y el odio son el continuom de una cadena en la cual el ser humano se ubica la mayoría de las veces, sin conciencia del lugar específico que ocupa en ella; tal es el caso de la confusión entre amor y celos, entre protección y posesión, etc. Sólo en personas con un buen autoconocimiento, con capacidad de autointrospección y apertura a la información de su subconsciente, se genera el espacio para que el sentimiento real aflore y sea perceptible y claro a la conciencia. Mientras tanto el sentimiento es un inspirador, un “guía oculto” de nuestros actos y, en muchas ocasiones, de nuestra forma de pensar.

“En el sentir nos sumergimos, modificando nuestra propia actividad, sin tener en cuenta algún resultado, éxito o correlación” (Steiner, 1975, 66-76). Ese sumergirse es la imagen del sueño, la imagen onírica-nebulosa que se expresa sin mucha claridad. Es quizá una actitud contemplativa ante los hechos de modo tal que ellos nos penetren; es una contemplación que permite en un momento dado que el objeto nos dé su información, nos entregue su secreto.

Por lo anterior, el sentimiento es lo que subyace a una captación estética del mundo. Es un captar lo otro, no por un proceso racional, sino por los movimientos anímicos que los otros nos suscitan; así podemos sentir amor, odio, compasión, animadversión, belleza, fealdad, exaltación, depresión, etc. La simpatía nos mueve a aproximarnos a las cosas que nos atraen y a alejarnos de ellas cuando prevalece la antipatía. Quizá en el choque de estas dos fuerzas o movimientos anímicos es donde surge el verdadero conocimiento.

El sentimiento, tanto como la racionalidad del pensamiento, son necesarios para el quehacer humano y para el ejercicio de cualquier profesión, especialmente aquellas que ponen a los seres humanos en diferentes grados de interdependencia, subordinación o influencia.


Referencias

  • Guiton, Jean (1980): Nuevo arte de pensar. Paulinas pp.130
  • Husemann, Friedrich (1973): La imagen del hombre como fundamento de la terapéutica. Vol 1 Anatomia y fisiología. Antroposofica, Mexico pp.304
  • Steiner, Rudolf(1975): El estudio del hombre. Tercera edición, Mexico  pp.138

Créditos

Este blog nace del deseo de compartir con un público más amplio mis inquietudes acerca de la formación del líder. Considero que hoy día dicha formación está siendo manoseada y manipulada por toda clase de agentes de la publicidad y del poder con el objeto de ubicar en la sociedad y en las empresas personas adocenadas y sustentadoras de fines puramente económicos que no resuelven la totalidad y diversidad de las profundas inquietudes humanas. Considero que la formación del líder debe incluir variables provenientes de muchas fuentes, especialmente de las ciencias sociales y humanas, al igual que del arte y de la filosofía, sin excluir la practicidad de las funciones propiamente administrativas. El fin primordial de dicha formación debe ser dotar a los estudiantes de una conciencia de servicio y una capacidad de fertilizar el ámbito social generando tolerancia, convivencia y armonía.

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